En la era de los cumpleaños en los parques de bolas, con música reguetón, oscuridad y luces de colores, máquina de humo, muñecos gigantes disfrazados, comida totalmente procesada y azúcar a porrón, parece todo un acto revolucionario hacer cumpleaños de otra manera. Lo sé por experiencia directa.

Primero porque a mis hijos (y a mi que les he acompañado, todo hay que decirlo) les saturan completamente este tipo de celebraciones y por otro lado yo misma las considero poco saludables a nivel emocional y físico, para cualquier niño.

 

 

Por eso hemos ido a contados cumpleaños así. Entiendo que haya gente que necesite este tipo de locales para celebrarlos y cuando ha sido el de alguna amiga cercana hemos ofrecido quedar para una merienda en casa y darle el regalo al homenajeado y no asistir al cumpleaños.

Os voy a contar cómo evitamos nosotros que nuestros hijos PAS se sobreestimulen en sus cumpleaños (aunque es obvio que siempre genera excitación una fiesta, no existe el “estímulo cero”) y lo vivan de una manera lo más equilibrada posible.

  1. Invitamos sólo a los más cercanos, en el caso de la mayor sólo a los amigos que ella elige (no a todos los familiares, tios, etc que son adultos sin hijos) De esa manera puede enfocarse en pasar el rato con sus amigos, porque son poquitos 5-6 no 28-30. Así pueden conversar, compartir, jugar, reír y ser conscientes de la compañía de esas personas a las que han invitado.
  2. Dejamos que los invitados les den el regalo nada más llegar (siempre van llegando poco a poco) porque de esa manera el niño sabe de quién es el regalo, lo abre, lo puede agradecer de forma directa a la persona que se lo acaba de dar e incluso si le apetece abrirlo completamente y ponerse a jugar, o usarlo puede hacerlo. Así los va recibiendo poco a poco. Porque por otra parte la idea de sentarse en un trono delante de todas las personas expectantes a abrir regalos uno detrás de otro suele ser conflicto asegurado con un PAS.
  3. Evitamos al máximo posible el azúcar refinado. Como sabéis ésta tiene efectos nocivos para la salud y sobretodo altera el comportamiento y equilibrio emocional de los niños. Así que no suele haber chuches (no queremos que asocien las chuches a cada cumpleaños, no significa que jamás las hayan podido tomar), siempre hay fruta en brochetas o cortada en daditos, de alguna forma. Todo lo que comemos es casero y elaborado por mi (porque yo he sido repostera, me gusta la cocina y me encanta tomarme ese tiempo para hacerlo) y si uso algún endulzante suele ser lo más natural posible y en último caso azúcar de caña integral (panela eco) en poca cantidad, tampoco ponemos refrescos para beber.
  4. No ponemos música a tope. Al empezar si acaso ponemos música instrumental bajita para crear ambiente, y cuando los niños hacen ruido jugando o los padres hablando ya se apaga para evitar ese estímulo de fondo.
  5. Procuramos no pegar chillidos ni aplausos efusivos tras el cumpleaños feliz. Lo cantamos, claro, y reímos y felicitamos (no significa que estemos como estatuas o no tengamos un comportamiento alegre y natural) pero sin montar un gran jaleo, porque los aplausos suelen molestarles mucho y aturdir.
  6. Aire libre!! Siempre que el tiempo lo permite hacemos juegos al aire libre, los niños corren, juegan y hacemos algún juego cooperativo y de interacción para que disfruten juntos.

 

 

Por lo demás validamos sus emociones, manejamos los momentos intensos que puedan surgir con mucha calma y obviamente siempre eligen ellos la temática de su cumple, lo que desean hacer, a quienes invitar y cómo celebrarlo. Hasta ahora los hemos hecho en un local privado del que éramos socios (no un parque de bolas) sino un restaurante que queda a nuestra disposición ese día y los dos últimos en nuestra casa.

Pueden parecer “medidas exageradas” para quien no lo haya vivido, pero en el fondo debemos hacer las celebraciones a su medida, a nuestra medida. Creo de hecho que esto debería ser aplicable a todas las celebraciones. No hay necesidad de ponerse  hasta arriba de bollos, montar un jaleo estridente, estar rodeados de  muchísima gente, y “tirar la casa por la ventana”. Al menos en esta familia aPASionada, cuanto más pequeñitas e intimas hemos ido haciendo las celebraciones más las hemos gozado y disfrutado. Y luego cuando nos toca alguna más grande, como compartir el día de reyes en familia (que somos muchísimos) nos preparamos de otras maneras, pero eso os lo dejo para otro post.

Y tú ¿cómo celebras sus cumples? ¿Has notado que a tu peque le afecta o altera demasiado la celebración de su cumpleaños?

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