3 consejos para que las visitas al médico de tu pequePAS no sean un drama

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Todos los niños van al médico por un motivo u otro. Revisiones, enfermedad, vacunas, etc. Y es un tema bastante delicado y profundo sobre el que conviene hablar para evitar conflictos y hacer de la visita al médico una experiencia lo menos traumática y más respetuosa posible para un pequePAS.

En la mayoría de los casos los niños altamente sensibles reaccionarán en función de la forma en que sean tratados por el personal sanitario, la energía que detecten en ellos, el tono de voz con que le hablen, el respeto con el que sean tratados y la PASciencia que les tengan. Ya sabemos que en general el trato a la infancia en el contexto médico no siempre es el deseable.

Si tu peque ha tenido una primera experiencia negativa o traumática con los médicos es probable que lleve tiempo y mucho trabajo volver a ganarse su confianza por parte de una bata blanca (muchos niños ya sólo con ver la bata quieren huir). Por ello es muy importante este primer consejo:

  1. Elige muy concienzudamente el pediatra de cabecera de tu hijo. Sé que se adjudican por centro de salud, lugar de residencia etc, pero no te conformes. Si ese pediatra y/o enfermera no es respetuoso, se muestra exigente, o tu hijo no tiene un buen feeling y no siente confianza en él, es conveniente realizar un cambio y dar con un profesional que entienda que el trato humano que recibe el niño es FUNDAMENTAL para su colaboración y correcto diagnóstico y atención en las visitas. Busca a un profesional empático, que le trate con mimo y PASciencia, que comprenda el verdadero funcionamiento psicológico infantil, para que aún sin conocer la alta sensibilidad le trate con respeto y dignidad, sin coaccionarle, amenazarle o pretender que el niño «obedezca» a sus órdenes por ser el médico una autoridad. Buscamos una correcta atención de la salud integral del niño, no alguien que sólo vea síntomas o un «cuerpo que observar».
  2. Explícale a tu hijo todo cuanto necesite saber. No le engañes NUNCA. Con palabras sencillas y acordes a su edad debes contarle la verdad, qué van a hacerle, cómo va a ser, cuándo acabarán y qué se espera de él. Es lógico sentir miedo, pero de tu acompañamiento depende que él pueda afrontarlo y sentirse protegido y que puede confiar aún cuando haya que realizar un prueba que no desea o poner una vacuna que le asuste. Como sabes los pequeños PAS necesitan comprender, profundizar y saber con exactitud cómo ocurrirán las cosas para estar tranquilos y seguros.
  3. Empatiza pero no te adueñes de sus miedos e inseguridades. A ningún padre le gusta ver sufrir a su hijo en el médico, pero en ese momento más que nunca resulta necesario que sienta TU seguridad y apoyo. Muchos padres dicen «prefiero no ver, me duele más a mi que a él…» y muchas otras frases que no son nada alentadoras para el niño, además de que están alejadas de la realidad. Por tanto como adulto es tu responsabilidad transmitirle calma y confianza. Sentirte seguro de que has elegido el médico adecuado, o que si te toca al azar (en una urgencia hospitalaria por ejemplo) estás ahí para defenderle y hacérselo fácil. Consuela su angustia cuando la manifiesta, sin minimizarla. Poniendo palabras neutras y ajustadas a su realidad infantil.

Los niños altamente sensibles sienten más dolor y como consecuencia de ello puede que se quejen más y por ello se les hagan demasiadas pruebas o se les medique sin verdadera necesidad. Puede que otros no expliquen sus síntomas o no cuenten demasiado si alguna vez se ha cuestionado la credibilidad de su malestar o se han sentido avergonzados o han sido tratados como «dramáticos o quejicas». Los estudios han demostrado que los peques PAS tienen más dolores de cabeza, lo pasan peor con las inyecciones y hospitalizaciones y tienen más alergias (respecto al resto de niños no PAS) pero que en general gozan de mejor salud y se ponen enfermos con mucha menor frecuencia. Sólo se trata, una vez más, de saber cómo siente y vive nuestro hijo desde su sensibilidad para saber que a veces simplemente no están siendo atendidos de la forma adecuada.

De lo contrario muchos niños altamente viven en situación de estrés y somatizan su malestar a través de la enfermedad, lo cual desde luego no es bueno para ellos.

Y hasta aquí el post de hoy, mientras tengo a mis dos peques con catarro y desvelados desde las 5 de la mañana. Imaginarás el por qué he elegido el tema de este post. En esta ocasión por ejemplo no hemos tenido necesidad de ir al médico. Sabemos cómo funcionan, cómo se sienten y qué necesitan nuestros peques, así que solemos ahorrarnos visitas médicas innecesarias y en mis casi 6 años de maternidad jamás hemos  tenido que ir a urgencias y sólo hemos pasado por una analítica con mi hija mayor a sus casi 3 años, y como una campeona confió en mi y en el personal mientras yo le acompañaba tumbada en la camilla y le decía la verdad. Sin traumas. Cuando tiene sus revisiones ya le cuenta todo ella a su pediatra, que en cada consulta queda más maravillada de su verborrea y fluidez para explicar cómo se siente.

Espero que te haya servido, y lo compartas con quien creas que pueda necesitarlo

Noelia Rodriguez Izquierdo.